De las regiones culturales indígenas que habitan en el país, la riqueza cultural de los pueblos que habitan la región de Aridoamérica ha sido desestimada (Moctezuma, 2010); además algunos estudios muestran que el modelo mesoamericano no es válido para esta región, debido a las características de sus habitantes (Moctezuma, 2014:213). Más aún, Alvares (1990), enfatiza que la región indígena la del noroeste de Baja California es la menos conocida de México.

Por ello, el Nodo Baja California tiene como propósito principal impulsar el estudio de la zona a través de proyectos que permitan comprender los modos de vida y realidades de los grupos costeros e indígenas de la región, para hacer referente al reconocimiento, apropiación, asignación y pugna, tanto de los recursos como de los paisajes y prácticas asociados a estos.

El golfo de california es el único mar territorial de una sola nación en el mundo, posee 49% de los litorales mexicanos y cerca de 50% del territorio insular nacional. Es uno de los cinco ambientes marinos con mayor productividad y biodiversidad del planeta. Además, es una región en la que existe un rico y diverso patrimonio biocultural constituido por los distintos pueblos originarios y comunidades de pescadores artesanales, así como los habitantes de zonas costeras urbanas.

El presente Nodo sienta las bases conceptuales requeridas para catalizar un proceso de resignificacion del espacio, en el golfo de california, que permite defender su patrimonio biocultural y la territorialización de los habitantes de la región.

El Nodo Sonora constituye una comunidad de investigadores/as que integra no sólo las distintas disciplinas científicas, sino también los saberes tradicionales relacionados al conocimiento de los procesos naturales y las formas sociales de relación con los mismos.

Las problemáticas que enfrenta la región biocultural de Sonora son múltiples y diversas, estas van desde el deterioro de algunos recursos naturales para la subsistencia (como la crisis hídrica caracterizada por las prolongadas sequias de agua de lluvia y la dificultad que tienen las comunidades para acceder al agua potable), hasta el contexto de desigualdad socioeconómica reflejada en los altos índices de marginación en las comunidades.

Los Yoreme-Mayo contemporáneos del norte de Sinaloa, al igual que otros grupos indígenas del país, se encuentran presionados en su vínculo con el entorno regional, sus relaciones propias y con las poblaciones mestizas de la región. Los procesos vertiginosos de cambio social, económico y tecnológico de las últimas décadas del siglo XX, hasta la actualidad, han repercutido en el modo de vida tradicional de los mayo.

La llegada a los Valles Agrícolas de Sinaloa de la infraestructura hidráulica y el modelo de modernización agrícola de altos insumos, con el objetivo de obtener buena productiva agrícola, contrastaron  con el modelo tradicional de aprovechamiento de los recursos naturales propio de los yoreme y sus ancestros.

En la región serrana la problemática actual se vincula al desplazamiento territorial y cultural que sufren los pueblos indígenas a causa de la situación de violencia e inseguridad que impera en la región. En el desierto la principal amenaza es la migración urbana, el cambio de uso de suelo y despojo del conocimiento tradicional.

Por ello, el objetivo principal del presente Nodo es reunir información sobre las formas de pensamiento de los pueblos indígenas de la Sierra Tarahumara, en relación a su Patrimonio Biocultural. Es decir, se busca recuperar los elementos que conforman su territorio en términos de su propia conceptualización y las formas de vivirlo, cuidarlo y protegerlo.

Xochimilco es un escenario de cambio, inmerso en la creciente mancha urbana de la ciudad de México. Constantemente se ve invadido por proyectos civilizatorios que lejos de contribuir al desarrollo de los habitantes, es causante de diversos problemas que, en la actualidad, se desenvuelven principalmente en la región lacustre de Xochimilco.

La región se ha visto afectada, entre otras cosas, por el cambio de uso de suelo (conversión de chinampas a campos de fútbol y salones de eventos),  la introducción de contaminantes químicos (principalmente agroquímicos) y la introducción de especies exóticas como el lirio y la carpa.

El presente Nodo ha estudiado de manera comprometida y cercana el manejo y conservación de fauna silvestre y cacería de subsistencia en la región, generando una visión integral comparativa entre comunidades del Parque Estatal Sierra de Nanchititla (Edo. de México) y de la Sierra P’urhépecha (Michoacán).

Entre sus actividades destaca el Documental “Loojil Ts’oon, ceremonia de la carabina: Renovando el permiso divino de cacería” y la realización de simposios y ferias de hongos.

La cada vez más visible pérdida de especies y de saberes asociados a éstas, genera la necesidad de investigar acerca de las formas de uso y manejo que los pueblos tradicionales y locales poseen sobre sus recursos y ecosistemas, con el fin de aportar información útil al respecto y, en la medida de lo posible, ser aplicada en el diseño de estrategias de conservación acorde a cada contexto socioambiental.

Las regiones donde el Nodo Lerma se inserta cuentan con diversos cuerpos de agua, pero desde hace algunas décadas, han existido proyectos de extracción de este elemento para su traslado a zonas urbanas, así como dinámicas de desecación y utilización de tierras de humedales para pastoreo. Aunado a ello, los procesos migratorios y los proyectos de industrialización, han modificado las relaciones con el entorno. Estas condiciones han generado la degradación de los ecosistemas lacustres y, por ende, la desaparición de diversos conocimientos y prácticas tradicionales que son parte del patrimonio biocultural, al tiempo que las dinámicas tradicionales generaban sistemas de conservación local.

La importancia del trabajo que realiza el Nodo Estado de México Oriente, radica en la colaboración que ha mantenido con estudiantes de los distintos pueblos originarios de la región, en torno al conocimiento que existe del maíz y su gran diversidad.

En este sentido, el Nodo ha mantenido diálogo no sólo con pobladores locales sino también con académicos de México y Perú que se especializan en razas de maíz y sus usos tradicionales.

Guanajuato actualmente es escenario de múltiples problemáticas, tales como la desigualdad y pobreza, el deterioro de recursos naturales, flora, suelo y agua, y la total desvinculación de las acciones bioculturales presentes en la región.

Por ello, el presente Nodo tiene como objetivo generar proyectos a nivel local y regional que ayuden a conocer los saberes en torno al manejo forestal y las plantas medicinales para, posteriormente, ayudar en la difusión y revalorización de dichos conocimientos.

En la región de Hidalgo, la problemática actual se vincula a la presencia de megaproyectos, tales como la minería a cielo abierto, hidroeléctricas y extracción de gas shale. También hay un profundo desgaste ambiental, debido a la tala del bosque, la contaminación y escasez de agua.

Por ello, el Nodo Hidalgo constituye un equipo interdisciplinario que incluye tanto a investigadores como a miembros de comunidades nahuas, otomís, tepehuas y mestizas, que buscan establecer proyectos locales a favor de la conservación y defensa de los paisajes y recursos presentes en la región.

Con base en los objetivos y sentido de la RTPB, así como en la experiencia y trabajo de los integrantes del Nodo Michoacán en sus respectivas instituciones, organizaciones o grupos de trabajo, el presente equipo ha establecido relación con académicos, comunidades y organizaciones de productores para acompañar procesos locales y regionales bajo el principio de construir relaciones horizontales, claras, responsables y de compromiso mutuo.

El equipo participa en tareas muy concretas propuestas por los grupos con los que colabora, ya sea atendiendo a sus propias agendas o proponiendo actividades que faciliten la articulación de experiencias.

El Estado de Morelos se ubica en la transición de las dos grandes zonas biogeográficas de América: la Neártica, que corresponde a las tierras altas, ubicadas en su mayor parte al norte del estado, con predominancia de vegetación de bosque de pino-encino, y la Neotrópical, es decir, las tierras bajas al centro-sur, con predominancia de la vegetación de bosque tropical caducifolio. Esta región también se caracteriza por grandes cambios de altitud, lo que permite mantener una diversidad de ambientes y una gran biodiversidad que, lamentablemente, se ha deteriorado en los últimos años por actividades de agricultura intensiva y urbanización.

El objetivo general del Nodo Morelos es generar una visión panorámica y diacrónica tanto de los posibles cambios en los paisajes bioculturales, como de la composición de la biodiversidad y la disponibilidad de recursos para las poblaciones humanas que habitaron y habitan la región.

El presente Nodo constituye un equipo de investigadores y miembros de comunidades que trabajan de manera comprometida en el territorio maseual de la Sierra Nororiental de Puebla

Entre las actividades del Nodo destaca el diagnóstico participativo que sistematiza la visión retrospectiva y actual en torno al estado que guarda el territorio y los cambios ocurridos los últimos 40 años, referidos al Bienvivir (Yeknemilis), a fin de promover la reflexión y discusión en torno a las formas de apropiación colectiva del territorio como patrimonio biocultural.

Asimismo, se ha propuesto un marco ético que sirva de base para la elaboración de un Plan de vida comunitario del territorio maseual-tutunaku.

Actualmente la región de Puebla tiene como principal reto resolver de manera sustentable la interacción ciudad-campo. Las comunidades cercanas a la ciudad de puebla están constantemente expuestas ante la amenaza del crecimiento inmobiliario descontrolado, con lo cual se ponen en riesgo formas de vida tradicionales y la permanencia de sus fuentes de abasto de agua y alimentos.

Ante dicho panorama, las acciones del Nodo Puebla Centro van desde la conservación y manejo de palma dulce, hasta el uso de materia orgánica como fertilizante; el rescate de la milpa campesina y traspatio como eje de conservación del patrimonio biocultural; la optimización de usos del suelo y cubiertas vegetales considerando riesgos agroclimatológicos en un contexto de cambio climático, y la participación comunitaria en torno a los conocimientos tradicionales de la región.

Los problemas ambientales y socio ambientales que se derivan del establecimiento de mega proyectos como las plantas hidroeléctricas, la minería, los complejos urbanos, los desarrollos turísticos, los proyectos hídricos, entre otros, hacen necesaria la existencia de procesos organizativos que hagan frente a los múltiples impactos que dichas concesiones tienen y exijan su retiro.

Bajo dicho contexto, el Nodo Querétaro trabaja por reconocer la diversidad cultural que ha sostenido la producción alimentaria, la medina, energía, vivienda, entre otros puntos, y por ello se une a los proyectos en defensa del patrimonio biocultural.

El territorio sagrado de Wirikuta se ubica en el estado de San Luis Potosí. Abarca la Sierra de Cartorce y el Bajío a sus pies. no está definida su superficie porque se funda en sueños de los ancianos con sabiduría del pueblo Wixárika, sin embargo, fue declarado Sitio Sagrado Natural, con una superficie de más de 140,000 hectáreas. Abarca los municipios de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos, es territorio sagrado indivisible y continuo. Allí todo es sagrado: cada planta, cada animal, cada manantial, cada cerro…

En los últimos años el gobierno de Chiapas ha impulsado una política de despojo y destrucción de los ecosistemas basado en la expansión de la frontera agrícola, la siembra de biocombustibles, la construcción de infraestructura turística y el crecimiento inmobiliario. A partir de la rebelión indígena de 1994 los pueblos de la región han visibilizado la profundidad del pensamiento indígena y han emprendido diversas formas de resistencia y defensa de los territorios y derechos de los pueblos originarios.

Por ello, este Nodo constituye una comunidad intercultural de investigación e innovación, formada por jóvenes investigadores Tseltales, Tojolabales, Q’anjobales, Tsotiles, Chuj, que buscan acompañar dichas resistencias y colaborar en la protección del patrimonio biocultural de las regiones de los altos y la selva de Chiapas.

El Nodo Chiapas Selva es un espacio de discusión y debate de mucha importancia para el contenido relacionado a los pueblos indígenas. Ha brindado la oportunidad académica y científica de intercambiar visiones y conocimientos con diversos actores académicos y no académicos. Sobre todo, ha sido un espacio donde se respeta y se escucha la diversidad de pensamientos, se construye un ambiente de compañerismo, una condición de dialogo y un constante pensar en colectivo.

Particularmente, más allá de aprendizajes personales, el equipo que hemos conformado como Nodo Chiapas, nos ha permitido reivindicarnos de manera colectiva como Pueblos Indígenas, dar valor académico y científico a conocimientos que no son vistos como tal, y la oportunidad de intercambiar pensamientos y experiencias.

El presente Nodo se ha centrado en el estudio y la reflexión sobre los procesos de territorialidad y los elementos de patrimonio biocultural presentes específicamente en la región mixe que se ubica al noroeste del estado de Oaxaca, al sur de México.

A través de la investigación acción participativa y el diálogo de saberes, se estudia la historia, costumbres y tradiciones de la región para conocer cómo funcionan las instituciones y sus prácticas sociales específicas que vinculan y concretan la relación con el espacio, paisajes, flora y fauna, y constituyen la vida colectiva.

La degradación del hábitat y los megaproyectos han afectado de forma significativa la diversidad de especies nativas en el estado de Oaxaca, así como las prácticas culturales y los conocimientos acerca del manejo del entorno.

Entre los problemas más severos que ha enfrentado la región de Juchitán, se encuentra la disminución de la actividad pesquera en la laguna superior del Golfo de Tehuantepec, derivado de las actividades industriales, así como la descarga descontrolada de aguas negras de varios municipios del Istmo. Adicionalmente, la introducción de nuevas actividades económicas, industriales y, más recientemente, la presencia de la industria eólica, ha fomentado la disminución de dicha actividad en distintos municipios.

Tabasco es el escenario actual de monocultivos, principalmente de palma aceitera y plátano. Su proliferación ha afectado de manera considerable la existencia de cultivos con especies nativas. La pérdida de la lengua indígena, los cambios en el uso de germoplasma, la presencia de actividad petrolera son, entre otras problemáticas, el motivo de la creación de un equipo de la Red que participe de manera activa y comprometida con la región.

Es por ello que el presente nodo se conforma por un colectivo de docentes y estudiantes que tienen como propósito promover el uso, conservación y difusión del patrimonio biocultural de los grupos étnicos, mediante la recuperación y valoración de los saberes locales asociados al manejo sustentable de los recursos naturales de la región.

Actualmente las poblaciones indígenas y campesinas del estado de Veracruz han tenido que luchar contra una serie de megaproyectos hidroeléctricos, extractivitas mineros, de monocultivo y ganadería, debido al despojo de bienes naturales que dichas actividades representan.

El cambio de uso de suelo, las afectaciones generadas por industrias como la petrolera y la explotación de gas natural; la falta de acceso de comunidades rurales a bienes naturales diversos para satisfacer necesidades básicas; los cambios y presiones socio-económicas que impulsan la migración, son condiciones de alto impacto que están presentes en la realidades de diversas comunidades y que han modificado de forma negativa la región.

La reserva estatal biocultural del PUUC, conformada por 135 mil hectáreas, se encuentra ubicada entre los municipios de Muna, Oxkutzcab, Santa Elena, Tekax Y Ticul.

Primera en su tipo a nivel nacional, donde se privilegia las actividades bioculturales y donde se busca fortalecer el bienestar humano y conservar las tradiciones culturales, se encuentra en un ambiente de fuerte amenaza por el cambio de uso de suelo de selva para producción ganadera; por la tenencia de la tierra, venta de ejidos, poca valoración de los recursos naturales; la pérdida de identidad, deforestación y degradación ambiental; así como por el poco desarrollo de iniciativas locales que puedan crear desarrollo regional de manera sustentable, incluyente y favoreciendo la bioculturalidad, así como la gobernanza.

Dentro de su jurisdicción municipal quedan comprendidas, además de la cabecera, tres localidades que se consideran de importancia: Tabí, Tiboló y Zavala. Se encuentran también otras de menor importancia: Timul, San Pedro, San Martín, Pepén, Tzoyoc, San Isidro y Chilo.

La superficie total del municipio es plana, como la gran mayoría del territorio del estado, de la misma manera que no existen corrientes de agua superficial debido a la gran permeabilidad del suelo, lo cual origina corrientes subterráneas y el derrumbe del techo de estas da lugar a cenotes, característica del territorio de Yucatán y del cual se encuentran varios en el municipio.

Una constelación de santuarios naturales y rutas tradicionales de peregrinación se integran al paisaje como resonancia cultural de los huicholes. Es bajo dicho contexto que el presente Nodo, bajo acuerdo con las autoridades tradicionales de los huicholes, ha desarrollado una iniciativa para conservar el patrimonio biocultural vinculado a las rutas y santuarios.

En los sistemas de conocimiento indígenas sobresale una posición vital en la que el Hombre pertenece a la Tierra, y no a la inversa. El paisaje es espejo del cosmos y contiene la memoria histórica del pueblo que lo concibe. Aún sobreviven tradiciones de peregrinaje en las que rutas ancestrales marcan las pautas para leer y estudiar los códices del paisaje y de esta manera regenerar la cultura. Estas peregrinaciones constituyen “universidades itinerantes” y pueden tener funciones críticas para la pervivencia cultural.

El nodo Mares, islas y costas, perteneciente a la Red Temática sobre el Patrimonio Biocultural (RTPB), tiene como propósitos principales el registro, la conservación, la defensa, la protección y la innovación de la diversidad biocultural en los mares y cotas de México.

El nodo surge a partir de la inclusión de la región noroeste en la RTPB. Los miembros de esta región han considerado necesario hacer un nodo que obedezca a las particularidades biofísicas, políticas y culturales del Golfo de California y Pacífico Noroccidental, regiones pesqueras más importantes del país.